Guardián las 24 horas
A las 23h00 suena el pito de don Perfecto. Con un cuchillo en su mano derecha y un perro que es su fiel acompañante Ernesto Wilfrido Alcivar Catagua sale a cuidar las casas de diferentes familias, en la calle los amigos y Ricaurte donde es guardián hace 13 años.
Durante el tiempo que ha sido guardián nunca se ha quedado dormido, ya que le apasiona su labor como si estuviera jugando un partido de fútbol o comiéndose un seco de gallina.
Bajo el manto de la noche camina y no le teme a nadie. Ha puesto su vida en riesgo, ha tenido que enfrentarse con malhechores peligrosos, pero a don Perfecto ¡qué carajo le importa que lo acuchillen! porque dice que ni a un balazo le tiene miedo.
Ha sentido el dolor de una perforación en su pulmón izquierdo. Aquello fue el 13 de mayo del 2005 cuándo la familia Bonilla Zambrano se fue de viaje y lo dejaron cuidando la propiedad. Ya era de madrugada y 2 hombres llegaron en un carro. Se Iban a meter a robar, pero él estaba escondido en una boca calle. Entonces disparó al aire para que se vayan. Así fue. Los ladrones se embarcaron, pero se dieron cuenta que alguien estaba escondido. Se escucharon palabras amenazadoras: ¡Mata a ese viejo sapo!
Entonces sacó el arma y le disparó. Se dieron a la fuga. Y él con fuertes gritos los insultó. Las personas del vecindario salieron a ayudarlo. Llamaron a la ambulancia del cuerpo de bomberos, escuchó la sirena que se acercaba. Lo subieron a la camilla para trasladarlo al hospital. Lo atendieron. Tuvo suerte de ésta porque era para que se hubiese muerto. Estuvo una semana en recuperación. Salió de la casa de salud, regresó de nuevo a su calle a seguir haciendo guardia. Aunque lo mandaron a reposo, él no hizo caso. Explica:
“Primero es el trabajo ante todo, no permitiría que de nuevo intentaran robar”
Dijo que nadie le iba a quitar su puesto aunque sus hijos le pedían que ya dejara ese camello, que era peligroso. Todos ellos son profesionales y lo ayudan económicamente, no le falta nada: tiene los mejores zapatos de marca que la hija le manda desde España, buena ropa y bien papeado. ¡Qué más podía pedir! Pese a estar bien atendido no dejaría de ser guardia jamás.
Don Perfecto termina su jornada cuando ya los gallos dejaron de cantar y el reloj marca las 07h00. Se va a su casa. Desayuna, se baña y a las 09h00 acude otra vez a la guardianía, pero ahora en una imprenta en la calle nueva llamada Gutenberg. Ahí cuida hasta las 18h00. Regresa a su casa al anochecer para darle de comer a su perra muñeca, después de esto como todas las noches llega su hijo Néstor Alcívar, se ponen a charlar y a jugar naipe hasta que le llegue la hora de trasnochar. No deja de trabajar en las fechas especiales como navidad, su familia tiene que ir a buscarlo y llevarle la cena, que se la come con gusto y mucha hambre en la calle, los huesos y las sobras se las da a su acompañante, con quien pasará el resto de su vida. El guardián de la noche se despide con una sonrisa y una mirada coqueta, diciendo “Dejaré de ser guardia hasta que me lleve la muerte”.

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