La historia de un travesti
Sin peluca ni tacones, con una cerveza en su mano, y una lágrima rodando por su mejilla, Raúl Franco desahoga sus penas al recordar que hace diez años lo obligaron a casarse, todo por una herencia. “pero yo soy mujercita” vociferaba el día en que iban arruinar su verdadero camino, él ser travesti.
Tenía 19 años cuando la ambición de su madre marcó su vida, lo casaron sin consentimiento, uniendo una relación falsa dónde a los 2 meses creció el fruto de la mentira y de la deshonestidad, un bebe estaba en camino.
Pasaron los meses y Raúl no soportaba esta farsa, confesando a su comprada esposa que pateaba con la izquierda
¡Qué acto más ruin y cobarde, me acabas de destrozar la vida, maricon! Le manifestó su ex acompañante, fue entonces donde da a conocer su verdadera identidad.
En medio de peines, tijeras y tintes, Raúl desarrollaba su vida como asistente de un gabinete, solo y sin nadie en la vida.
Cuando alcanzó su madurez, decidió travestirse, tomando el seudónimo de “Nahomy Franchescka”, es ahí que empieza su vida loca en medio de alcohol, droga y sexo desenfrenado.
Ha participado en certámenes de belleza, ganó en Pedernales como Miss Tanguita, fue Miss Gay Manabí y Gay Simpatía de Portoviejo, luciendo sus pomposos, brillantes y descotados trajes, sintiéndose toda una diosa.
Travestirse es una experiencia bonita y a la vez amarga, porque aflora lo que no puede ser, se siente una diva cuando lo hace, la llaman la mica hermosa, no sirve para tener pareja, es soltera sin compromiso, porque los hombres de ahora ya no demuestran amor.
No aparenta nada se siente feliz de ser quien es, ni por qué la vida le diera otra oportunidad dejaría de ser travesti, lo es desde que tiene uso de razón, se identifica con tonos rosas, los colores de la mariconada.
No le guarda rencor a su madre, lo pasado ya esta pisado.
Se siente hipócrita al demostrarse como hombre ante su hijo, ya que ante él tiene que aparentar y relucir una figura paterna, que le cuesta tanto fingirlo.
Cuando lo visita tiene que vestirse bien varonil, ya que ha sido criado en medio del machismo y la violencia, cuando se le escapa alguna mariposada, su hijo lo reprocha diciéndole “Papá, pareces mariquita”.
En 2 años se retira de sus andanzas, ya que quiere tener una vida más tranquila y sin tensiones, se dedicará a su trabajo al 100%, ya que lo apasiona.
Se suelta el cabello, vestida de reina, sé pone sus botas y se siente bella, es la noche y Nahomy entra en acción, en busca de sus amantes por conveniencia, a los cuales paga por sus servicios de placer, ya que todo el dinero que gana en su peluquería los gasta con sus “cacheros”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario